martes, 1 de noviembre de 2011

Mi cuadrado

Pasan los años y te vas dando cuenta de que tu vida se reduce a un cuadrado. Un cuadrado en el que las expectativas de una vida mejor se esfuman. No todo en el vida es el dinero.

Paso mi vida en ese cuadrado, no salgo de él. Circunstancias de la actualidad no me dejan. No hace falta abrir un periódico para saberlo.
Es casi mi vida, y en ocasiones renuncio a mi vida por seguir dentro de ese cuadrado.

Cuando salgo de él, siempre es con la esperanza de que alguien me muestre un triángulo, un círculo..... y que escuche lo que pasa en mi cuadrado.
Pues es que “no”. Y es que no, todos los días... Todos tienen cosas más importantes que contarme, todos tienen siempre más que yo... Cuando me dispongo a contarles lo que es mi vida dentro de ese cuadrado, o no interesa o me miran fijamente a los ojos. Señal inequívoca de que no te escuchan, para dar al traste con mi relato y pasar a contarme ellos su vida fuera del cuadrado.

Si a todo eso unimos las ganas que tiene todo el mundo de decirme lo que tengo que hacer, entonces ya la situación se complica. Y ya me da todo igual.

Antes peleaba, me rebelaba contra todo y contra todos. Pero eso ya se acabó. Ahora me dejo llevar, no hago comentario alguno...Me encierro de nuevo en mi cuadrado que es realmente, al final, el que me escucha sin réplica, el que no me tiene nada que contar sobre él. El que, en definitiva, es mi amigo.

Por amigo entiendo aquel que no te contradice en los momentos en los que más necesitas que nadie te contradiga. Por amigo entiendo aquel que sabe cómo respiras y lo que sientes. Después de tanto años con mi cuadrado, él sabe mucho de mí. Y lo peor es que yo sé mucho de muchos y pocos saben muy poco, o nada,  de mí. Los más cercanos y los más lejanos...

Algunos lo llaman exceso de empatía. Y será así, no lo dudo. Pero estas cosas me están pasando factura. Ya estoy cansada de vivir la vida de los demás. Las ataduras son tan fuertes que quizás sean imposibles de romper. Pero poco a poco, hilo a hilo, la cuerda se está rompiendo.

sábado, 8 de octubre de 2011

Maldita Sociedad

No sé si es cuestión de la rapidez con la que vivimos en estos últimos años, que te obliga a dejar a los niños con los abuelos, que te obliga a trabajar hasta la extenuación o qué coño es, pero es muy curioso que unos padres no sepan donde estaba su hija cuando minutos antes ( según su versión ) habían entrado en casa con ella de la mano.
Los niños, ¿qué son como el abrigo que dejas en cualquier parte de la casa cuando llegas, el móvil que abandonas en cualquier lugar y te olvidas después donde lo dejas? ¿Qué "montón" de cosas tienen que hacer unos padres cuando llegan a casa, después de currar todo el día, que les lleva a perder a su hija y movilizar a medio Oviedo por ello? ¿En qué sociedad estamos viviendo? 
Para aquí, que yo me apeo.....

lunes, 26 de septiembre de 2011

Ver veremos...

Asisto estos últimos días a un profundo cambio en los operarios del ayuntamiento al que pertenezco. Antes, escondidos como osos en sus oseras invernales, ahora casi estorbando por cualquier parte de nuestras calles municipales. Aún no se si haciendo su trabajo o haciendo como que trabajan. Y ¿por qué digo esto? Pues porque para hacer un poco más de lo que antes se estaba haciendo en el concejo, hace falta bien poco.

Parece que la mano dura de nuestro incansable y luchador alcalde está dando sus frutos. Ver veremos...como decía aquel.

Y todo esto viene a una conversación tenida con un profundo enamorado de nuestro valle que con la llegada de nuestro luchador alcalde bien pensaba que las cosas cambiarían. Y bien, cambiarán en la medida en que le dejen hacer, cambiarán en la medida en que no se deje amedrentar por los de siempre, los que, desafortunadamente, siguen y están en la sombra.

Muchas son las expectativas depositadas en nuestro regidor municipal y pocas las que va a llevar a cabo. Ver veremos...como decía aquel.

No soy nada optimista...Sin profundizar nada o casi nada en los asuntos municipales, una se entera de asuntos un poco turbios que con el tiempo se sabrán y muchos serán los que tendrán que dar explicaciones sobre ellos. Sobre todo si tenemos en cuenta que se alardea de austeridad y honradez por un lado y se derrocha por otro.

Creo firmemente en la honradez de nuestro alcalde, su trayectoria asociacionista lo avala, pero mucho me temo que no va a poder transladar todo eso a la alcaldía. Muchos se lo impedirán y quedará de la política y de sus “camaradas” de partido hasta los eggs..... Una pena.

Y los ciudadanos, una vez más, decepcionados.



 

miércoles, 21 de septiembre de 2011

You Know I'm not good

Quizás el hastío de mi exhausto año laboral me hace cada curso, sobre el mes de mayo o junio, volcarme en algún suceso de actualidad y empaparme de cuantos más detalles que sobre él encuentre por doquier.
Esto es lo que me ha ocurrido con el fallecimiento de la cantante londinense Amy Winehouse.

Reconozco haber pensado que la primera canción que de ella escuché, se trataba más bien de una broma musical. Una chica proclamando a los cuatro vientos que no se sometería a rehabilitación de su adiciones a las drogas y su dependencia del alcohol, ya que su único problema en la vida era que su novio, aún más dependiente de dichas sustancias adictivas, la había dejado. Todo ello “regado” con un sencillo y pegadizo estribillo que llegaría, a buen seguro, a ser entendido en lo más recóndito de nuestra tierra. Sus letras no son la poesía de su admirado Lord Byron, pero hay algo en ellas que me complace.

Y dejándome llevar por esa avidez lectora, me encontré delante de un libro sobre su vida.

No voy a entrar en la crítica de dicho volumen, aunque si alguien me la pide, seré parca en palabras: es un auténtico despropósito “sacadineros”.
Si bien, le libro me ha servido para darme cuenta de lo frágil que una persona puede ser, de lo sola que una mujer se puede sentir aún estando rodeada de músicos, managers, peluqueras de moños imposibles....etc, en definitiva, de las tremendas carencias que Amy poseía. No voy ahora a juzgar si ser hija de padres separados la haya marcado en su futuro, pero la falta de contacto con alguno de sus progenitores la había estigmatizado para siempre.

Y como complemento al libro, me he pasado bastantes horas viendo sus vídeos, escuchando sus canciones o viendo terribles imágenes de su alocada vida. Muestra de ello es su último vídeo rodado en Budapest, a escasas horas de su muerte, en el que nos muestra a una Amy entregada totalmente a la bebida, sin poder articular canción ni verso completos. Sola, a pesar de estar rodeada de gente. Sola, a pesar de todo.

Fiel reflejo de la sociedad que hoy nos rodea era Amy. Lo quiero todo y lo quiero ahora. Sin control sobre su vida, jugando una y otra vez con la muerte, ésta le ganó la partida. Y a pesar de que algunas de sus canciones llevaban  el mensaje de la alegría de vivir, otras, la gran mayoría, eran tan tristes como su solitaria vida en el bullicioso y a la vez vacío Candem.

Muchos le han dejado a la puerta de su casa sus objetos más deseados...Sin embargo nadie le dejó en la entrada de su casa lo que ella siempre quiso poseer: el cariño, la cercanía y la comprensión de su familia. Todos se lo demostraron pasada su muerte, pero todo le llegó tarde...muy tarde...